cajón con ciento ochenta puchos

1 comentario:

Tamara Jofré Zencovich dijo...

Como que la carencia se puso no-carente (hasta con sonrisa incluida)
No decía yo que entre carencia y carencia nos ponemos ambiciosos...

Puxa, que lástima que no le queden cigarrines
La tami le manda saludos estimado profe! (:
me voy a leer el the clinic un ratiin y a fumar un cigarrin de esos mentolados para mina (: